Edward Theodore Gein, el carnicero de Wisconsin

Creció bajo las enseñanzas de su madre en Plainfiel, Wisconsin, ella siendo muy religiosa no quiso que ni él ni su hijo mayor tuvieran el ejemplo de su alcohólico y maltratador padre ni de algún otro hombre que se le pareciera. Así que les fue prohibido a sus dos hijos salir de su casa más que para ir a la escuela.

El padre murió en 1940, dejando así a cargo de su madre, por lo que ellos comenzaron a trabajar para poder mantener su hogar. Todo marchaba bien para la familia, hasta que en un incendio muere el hermano mayor de Ed y aunque se aseguró que fue un accidente, muchas personas creyeron que fue su propio hermano el que provocó la muerte de éste.

Ed generó un apego bastante peculiar hacia su madre, incluso se pudo comprobar que desde niño buscaba el amor y la atención de ella. En 1945 cuando ella muere Edward cerró su cuarto con tablas para que nadie pudiera entrar y vivir el duelo a su manera.

Después de esto comienza la historia perversa de este sujeto, ya que en el pueblo en donde vivía hubo dos muertes; una de Mary Hogan, dueña de una taberna, dejando solo el rastro de sangre por el piso hasta la salida en donde estaba un coche para trasladarla, sin robarse nada más que el cuerpo de la mujer, y la segunda en 1957 de una mujer que trabajaba en una ferretería que estaba cerrada y nuevamente no encontraron el cadáver más que los rastros de sangre por todo el lugar, pero lo que no tenía contemplado Ed era que caería esta vez, ya que él era la última persona que aparecía en los registros de compra en ese lugar.

Las autoridades al entrar al hogar de Ed, sintieron un olor putrefacto y todo estaba oscuro, no había luz. Un oficial sintió como algo le rosaba el hombro y al voltear se encontró con el cuerpo colgado y decapitado de la señora de la ferretería y abierto hasta el pecho. Además de esto encontraron en el lugar revistas pornográficas, excremento en el piso, basura en monton

es, partes de cadáveres con los que practicaba la necrofilia y mascaras aparentemente realizadas con carne humana.

No pudo ser juzgado debido a que se concluyó que era un enfermo mental y aseguró no recordar la muerte de alguna otra persona más que la de la señora de la ferretería.

Falleció en 1984 en un centro de salud mental.

Autor entrada: Monika Peredo