Damien Hirst y sus animales

El título suena una bonita película para toda la familia, ¿no es así?, pero nada más lejos de la realidad ya que  se trata de un artista y sus peculiares (y también controversiales) obras.

El autor británico, Damien Hirst es uno de los artistas conceptuales más renombrados de las últimas décadas. Se caracteriza por crear obras que incitan a una curiosidad que raya en la morbosidad, pues usualmente sus obras tienen una que otra pincelada de “muerte”.

Esa parte fúnebre de su obra se debe principalmente a la turbia juventud que tuvo, pues desde pequeño tuvo ese gusto por lo grotesco, inclusive, llegó a trabajar en una morgue, lo que alimento aún más su fascinación.

Una de sus series, Natural History, es el claro ejemplo del estilo de dicho artista, pues tal y como el nombre lo sugiere, se trata de varias piezas hechas con animales muertos, los cuales van desde ovejas, vacas, caballos, hasta tiburones e insectos. Colocados en diferentes posiciones, que van desde una pose normal hasta otras más un tanto inusuales e inclusive con algunos cortados por la mitad, permitiendo ver el interior de este.

Dicha exposición es un golpe para la sensibilidad, pero todo un manjar para el morbo y sin duda, atrajo bastante la atención de la gente, sobre todo de los protectores animales, pues se estima que la cantidad de cadáveres de animales que usó en dicha exposición es de aproximadamente 9 mil ejemplares. Siendo desde ahí que inició su larga lista de controversias, que continúa creciendo hoy en día.

Otras de sus piezas más interesantes y controversiales para el mundo del arte, fueron sus calaveras decoradas, donde la pieza de la corona fue la obra conocida como For the love of god, un cráneo humano forrado con 8,601 diamantes, cuyo valor asciende a 50 millones de libras, que son aproximadamente 1,215 millones de pesos.

La calavera de diamantes re

sulto ser la catapulta a la fama del artista, pero no por sus buenas críticas, si no por convertirse de un artista y empresario, a un artista y EMPRESARIO, porque se volvió uno de los artistas vivos más cotizados dejando de lado el valor artístico y ético de sus obras para que se transformasen en algo más redituable.

Hirst ha sabido usar la controversia para crecer, aun si eso significó dejar de lado al arte, a tal grado que el mismo se burla de su obra con la frase “Mira lo que el mal gusto y montón de dinero puede hacer”.

Autor entrada: Sofía Pereyra