Crítica Valeria: La Sex and the City española de Netflix

Calificación

Basado en la tetralogía literaria de la escritora Elísabet Benavent cuyo primer título lleva por nombre “En los Zapatos de Valeria” y cimentado en el gusto que su público parece haber desarrollado por series españolas como Elite o Las Chichas del Cable, Netflix nos presenta ahora Valeria, una romcom con muchas intenciones, pero pocos logros.

La historia gira principalmente en torno a Valeria y Adri, una pareja de residentes en Madrid, cuyo tranquilo matrimonio se vera interrumpido por Víctor, quien pondrá en jaque y a prueba el amor de estos dos. Al romance lo acompaña la complicidad comitiva de las amigas de Valeria, Lola, Carmen y Nerea, en el camino también encontramos un poco de crítica social mientras observamos como gira la vida ante estas jóvenes españolas en tiempos antes del Covid-19.

La primicia de la serie, si bien simple, puede resultar interesante para aquellos que se sienten atraídos por la comedia romántica fácil y sin pretensiones, el problema precisamente es las pretensiones que la series, como se mencionó en el párrafo anterior la serie pretende darle un contexto social a varias de las situaciones que sus protagonistas atraviesan, pero en muchos de esos casos se queda en una mera intención y una mención que poco o nada aporta a la trama o al desarrollo de personajes. Temas como la guerra entre taxistas y uber, el alto precio de los pisos de alquiler en un país venido a menos por el paro y la visibilidad de la comunidad LGBTQI+ quedan apenas planteados y sin que se ahonde realmente en el asunto.

A esto no ayuda la acción rápida con la que buscan desarrollar la trama, culpa más bien del formato cuasi obligatorio de las nuevas series de Netflix de máximo ocho episodios por temporada que de los productores per

se. Es así como mientras en su contraparte impresa las conversaciones y reflexiones de sus protagonistas ayudan a entenderlas y comprenderlas, aquí todo eso carece de química y es sustituido por charlas rápidas de apenas dos o tres minutos en un café o bar donde se dan resoluciones inmediatas, pero sin mucho sentido.

La serie se convierte así en una libre adaptación de su homónimo literario, que termina más como una copia mal lograda de Sex in the City versión española con protagonistas sin chispa y cuya mayor osadía es sentar las bases para una posible segunda temporada.

Autor entrada: Luiz Navegante