Britney Spears: Al borde de la razón

2007 fue un año revelador para la industria de la música pop, Britney Spears, uno de los más grandes iconos de principios del nuevo milenio y que había cimbrado todo un estilo a seguir para sus fanáticos alrededor del mundo parecía desmoronarse, se colocó su propia corona de espinas e invito a todos a presenciar su crucifixión. 2007 fue el año que conocimos a la otrora denominada Britney Pelona y quizá en ese momento no lo sabíamos pero ella se rapo por nuestros pecados.

La prensa sensacionalista, como no podía ser de otra forma, rápidamente se encargó de incrustar más clavos a ese sacrificio, llenando los titulares con contenido sobre sus problemas de alcoholismo y el abuso en el consumo de drogas, situaciones que de acuerdo a ellos fácilmente se podían identificar si se ponía atención a las conductas previas que la cantante había presentado, su apresurada boda en las vegas, ella llorando sola con su bebe dentro de una cafetería, parecían pinceladas de la gran obra que se venía encima.

Pocos fueron los que se repararon a analizar que nos encontrábamos frente a una persona que durante su infancia había sido explotada por su madre para producir dinero mientras se retrataba como una niña feliz en el club de Mickey Mouse, y que en su adolescencia había sido arrastrada convertirse en un símbolo sexual para poder triunfar mientras era retratada como la novia perfecta de América junto a Justin Timberlake. Brtiney era más de lo que conocíamos, y como todos sufría más de lo que sabíamos, su temprana vida artística la sometió a una exposición de la que pocos pueden salir ilesos sin perder su salud mental en el camino.

Poco a poco la industria, los medios y los fans fueron consumiendo dentro de sus propios infiernos a una artista que ante tal acorralamiento no pudo más que explotar y derrumbar el pedestal sobre el que se encontraba. Britney vivió uno de los años más difíciles de su carrera, y aunque ella misma se encargó de crucificarse, también fue la culpable de su resurrección ahora establecida bajo un nuevo mantra de la cultura pop, pues “si Britney pudo sobrevivir a 2007, seguro que tú puedes sobrevivir al día de hoy”.

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Ahora Britney vive otro episodio psiquiátrico, la artista de ahora 37 años se internó voluntariamente en un centro psiquiátrico y luego de 20 días ha salido al público con una imagen que preocupa a sus más fieles seguidores, pero dentro de todo ese gran cumulo de preocupación hay que reconocerle el autoconocimiento y la valentía para tomar la decisión de internarse por su propia cuenta ante el estrés y la ansiedad en la que se encontraba a causa del delicado estado de salud de su padre, el que tan victoriosa saldrá de este nuevo episodio es algo que solo el tiempo nos dirá, por lo pronto Britney como ella misma lo describió se encuentra cuidando su cuerpo, mente y espíritu.

Autor entrada: Editorial 100 Toque

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