Avengers Endgame: Crítica sin spoilers

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Señor Stark usted se ha convertido en parte de un universo más grande, solo que aún no lo sabe.

Con esta frase Nick Fury introducía a Iron Man y la audiencia misma en un universo cinematográfico sin precedentes donde más de una vez serían sorprendidos por la audacia de sus productores al presentarles productos que nunca esperaron ver en la pantalla grande. Es cierto que previó a este universo ya existían longevas sagas de ciencia ficción rondando el mundo del celuloide. Sin embargo ninguna de ellas se había aventurado antes en la escala en la que Marvel Studios lo hizo, entregando cintas individuales de sus personajes para después reunirlos en un magno crossover que se repetiría cada cierto tiempo.

Una tarea que solo se entiende posible gracias al compromiso de Paramount Pictures por apostar en personajes considerados de clase B dentro del mundo de los cómics, al carisma de Robert Downey Jr., y a la visión de Kevin Feige, el arquitecto detrás de estas cintas; sin ellos en un principio nada de esto hubiera sido posible Ahora 11 años, 21 películas y un sinfín de personajes después estamos ante la culminación de lo que los productores han tenido a bien denominar la Saga del infinito, un evento máximo dentro de la cultura pop de proporciones solo comparables al lanzamiento del último libro de Harry Potter o a la resurrección de la saga Star Wars por parte de Disney.

Y es justamente Disney, después de adquirir Marvel Studios y tras las bases establecidas por Paramount, quien ha potenciado este universo para alcanzar el estatus que hoy posee, un estatus que nos sitúa más frente a un evento cinematográfico que a una película per se.

Mientras las otras cintas de Marvel han contado con un hilo narrativo tradicional establecido por una introducción, nudo y desenlace (incluída la predecesora Infinity War), aquí entramos directamente en el agonizante nudo que viven los sobrevivientes al chasquido de Thanos y que privo al universo de la mitad de la población; una agonía a la que uno solo puede ser empático si ha recorrido ese tortuoso camino con ellos. Nuestros héroes pronto buscaran venganza sobre el Titan Loco pero se encontraran con que aun ahogando este sentimiento no podrán ser capaces de revertir el daño realizado.

Resignados, los héroes más poderosos del planeta continuaran con sus vidas hasta que una solución se presenta frente a ellos, una solución que no es del agrado de todos pero que sin duda les dará la oportunidad para corregir los errores que no pudieron evitar en el pasado. Así es como se embarcan en una cruzada que nos mostrara lo mejor y lo peor de lo construido hasta ahora mientras nos acercamos a una batalla final que no podría resultar en otra cosa que no sea en un épico encuentro con Thanos.

La producción sin duda alguna está planeada para complacer a la audiencia, principalmente al fan que ha visto cada uno de los 22 films y conoce  los arcos de cada personaje, pero también resulta atractivo para aquellos que aún sin ser grandes fanáticos se sientan complacidos con una cinta cargada de acción y efectos especiales, aunque en el camino los Russo pequen de exceso de CGI y algunas secuencias no resulten tan bien logradas.

De igual forma esta historia sirve también como un feedback respecto al camino recorrido por Marvel Studios, y como el camino mismo está plagada de momentos geniales pero también otros tantos que resultan risibles y poco o nada interesantes frente a la historia principal. Los Russo como siempre logran equilibrar la acción con las dosis de humor a la que Marvel nos tiene acostumbrados, pero continúan manejándose en una paleta de grises que aunado a la poca destreza con la que elaboran sus secuencias de acción hacen que la cinta no alcance el brillo que se espera.

Si bien la cinta funciona a la perfección como el gran ensamble coral que pretende ser, es en el viaje individual de los protagonistas principales donde su desarrollo pende de un hilo, pues en el afán de complacer a su audiencia los directores han olvidado las bases sobre las que estos fueron creados, contrariándolos así con sus personalidades e ideologías previas. Y aunque habrá algunos agradecidos con el destino de estos, otros tanto no lo estarán.

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Nos encontramos así ante una cinta plagada de fan service, que técnica y argumentalmente no se encuentra a la altura de su predecesora pero que no por eso deja de ser un gran cierre para esta Saga del Infinito. Y sí, es el final de una era en Marvel Studios, de un fenómeno que no sabemos si se repetirá en un futuro cercano, y de un viaje que nuestro niño interior no quisiera que terminara pero después de todo, parte del viaje es el final.

Autor entrada: Luiz Navegante